El uso de geles contra cucarachas

Las plagas son uno de los mayores problemas para la salud que podemos encontrar en nuestros días en todas las ciudades y pueblos donde vive el hombre, pues la amenaza que suponen las distintas formas de vida, por pequeñas que sean, es gigante cuando se multiplica por la cantidad de insectos que se pueden llegar a reunir.

Una de las más comunes y a la vez más desagradables es la de las cucarachas, que transmiten bacterias, contagian enfermedades, e incluso provocan crisis asmáticas. Es por eso que la ciencia se preocupa por este tema y las investigaciones en el campo del control de plagas ha avanzado considerablemente hasta desarrollar productos muy eficaces como el que vamos a explicar a continuación: los geles contra cucarachas.

Estos geles se aplican, habitualmente a través de una jeringuilla, en zonas alejadas del contacto humano o de almacenamiento de alimentos, como otros métodos de control de plagas pero, a diferencia de los aplicados por spray, no suponen riesgo alguno y son totalmente inodoros.

Todos los geles contra cucarachas llevan tres tipos de elementos en su composición: alimento atrayente, un principio activo no repelente, y un principio liberador de la humedad.
  • El componente más importante de cualquier gel contra cucarachas es el alimento, pues el funcionamiento del gel es simple: una vez aplicado, las cucarachas se sienten atraídas por el gel y se lo comen. Después de un tiempo, cuando regresan al nido se ven afectados por el veneno que contiene el alimento y se mueren. El resto de cucarachas del nido, al alimentarse del cuerpo de la cucaracha muerta, también se envenenan y así se crea una reacción en cadena.Para que las cucarachas se alimenten del gel es muy importante que éste sea atrayente, por lo que los ingredientes de los que se componen son muy apetentes para ellas, como son las grasas saturadas, las proteínas y el calcio.
  • A diferencia de otros métodos de control de plagas, los geles no poseen elementos que repelan a la cucaracha, sino todo lo contrario: Principios activos no-repelentes, como la hidrametilnona o el fipronil, que se encargan de garantizar que el insecto no huya del gel.
  • El tercer elemento ha de ser un principio eliminador de la humedad pues el mayor problema que presentan los geles es la conservación, tanto de su textura como de sus componentes alimenticios, que se ven afectados por la temperatura y la humedad.